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Manuel Carles, crítica al Gobierno Provisional, década infame. Documento HIstórico



Esta Mañana, después de haber explicado en clase, la novísima teoría de la “racionalización del Estado de derecho”, fundada en la decencia de los funcionarios, fui interrogado por un grupo de alumnos acerca de la enseñanza cívica que proporciona el decreto del Gobierno provisional, relativo a la exclusión de ciudadanos en la elección de las futuras autoridades nacionales y provinciales.
Sin vacilar contesté:  “Es un ultraje a la dignidad de la República y una injuria a su civilización, cuyo agravio la Constitución castiga con la pena infamante.


                “Los considerandos del decreto aludido no se fundan en precepto alguno, ni en doctrina jurídica consentida, ni menos en moral cívica de pueblo medianamente organizado. Es una parodia bolchevique al estilo criollo.”
“Tal decreto aplica la pena de muerte política, puesto que niega el derecho representativo a los ciudadanos inculpados por hechos que ningún fallo judicial consideró como delitos”
                “En ese concepto, el Gobierno Provisional se otorga a sí mismo “la suma del poder público”, por el que queda a su arbitrio el honor de los ciudadanos prevenidos y viola impunemente el ejercicio de la soberanía electoral
                “Quien consienta esa declinación de la altivez nacional, se complica en el atentado cometidos por el Gobierno que claudica así los nobles propósitos de la Revolución del 6 de Septiembre”
                No me resigno a la farsa de enseñar Derecho Constitucional en circunstancias que un tal  Gobierno Constitucional clausura diarios y aprisiona periodistas, estudiantes y obreros opositores a la omnipotencia dictatorial; que destierra y arresta en masa a la gente desafecta; y aplica la muerte cívica de argentinos para bochorno de la tolerancia popular.
                Hoy mismo renuncié al ejercicio de una cátedra que he desempeñado con sinceridad durante cuarenta años en las horas más preciosas de mi vida. Salvo de esta manera mi honra de catedrático y mi decoro de ciudadano, no acatando, además, la tiranía que padece la República, en estos días de vilipendio de la Constitución Nacional y en escarnio de sus ideales de cultura
                                                               Manuel Carles, 25 de Julio de 1931