15 de febrero de 1967
A su excelencia Lyndon B. Johnson
Presidente de los Estados Unidos de América
Presidente de los Estados Unidos de América
Excelencia:
Recibí su mensaje el día 10 de febrero de 1967. Ésta es mi respuesta.
Vietnam
se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos. Los vietnamitas
nunca han hecho ningún daño a EE.UU., pero EE.UU. ha intervenido de
forma continuada en Vietnam, en abierta contradicción con las promesas
realizadas por su representante en la Conferencia de Ginebra de 1954, y
ha intensificado la agresión militar contra Vietnam del Norte para
prolongar la división de nuestro país y convertir a Vietnam del Sur en
una colonia y en una base militar. Desde hace dos años, el gobierno de
Estados Unidos mantiene una guerra contra la República Democrática de
Vietnam, un país independiente y soberano, con el apoyo de sus fuerzas
aéreas y navales.
El
ejército de Estados Unidos ha cometido crímenes de guerra, crímenes
contra la paz y contra la humanidad. En Vietnam del Sur, medio millón de
soldados de EE.UU. y de sus aliados utilizan el armamento más inhumano y
las estrategias militares más bárbaras posibles. Usan napalm, armas
químicas tóxicas y gas para masacrar a nuestros compatriotas, destruir
las cosechas y arrasar pueblos enteros. Miles de aviones de EE.UU. han
arrojado cientos de miles de toneladas de bombas sobre Vietnam del
Norte, destruyendo ciudades, pueblos, industrias y colegios.
En
su mensaje parece lamentar el sufrimiento y la destrucción que sufre
Vietnam. Permítame entonces que le pregunte quién ha cometido esos
monstruosos delitos. Ha sido Estados Unidos, y sus aliados. El gobierno
de Estados Unidos es el único responsable de la gravísima situación que
se vive en Vietnam.
La
agresión militar de EE.UU. contra el pueblo de Vietnam constituye un
desafío a todos los países, una amenaza para el movimiento de
independencia nacional y un grave peligro para la paz en Asia y en el
resto del mundo.
Los
vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz.
Pero se han levantado como un solo hombre ante la agresión de Estados
Unidos, sin temor a los sacrificios ni a las penalidades. Están
decididos a seguir resistiendo hasta conseguir la verdadera
independencia, la libertad y la paz. Nuestra justa causa despierta el
apoyo y un fuerte sentimiento de solidaridad entre los ciudadanos de
todo el mundo, incluidos muchos sectores de la sociedad estadounidense.
El
gobierno de Estados Unidos ha desatado una guerra contra Vietnam y la
agresión debe cesar. Es la única forma de restaurar la paz. El gobierno
de Estados Unidos debe detener sus bombardeos y todos los demás actos de
guerra contra la República Democrática de Vietnam, definitiva e
incondicionalmente. Debe retirar de Vietnam del Sur a todas sus tropas,
propias y aliadas; reconocer al Frente Nacional de Liberación de Vietnam
del Sur, y permitir que sean los ciudadanos vietnamitas quienes
solucionen sus propios asuntos. 
Esta
es la base de los cinco puntos que mantiene el gobierno de la República
Democrática de Vietnam, y que incluyen los principios esenciales de los
Acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Vietnam. Es la base de una solución
política adecuada al problema de Vietnam.
En
su mensaje sugería el establecimiento de conversaciones directas entre
la República Democrática de Vietnam y Estados Unidos. Si el gobierno de
EE.UU. desea realmente dialogar, debe detener en primer lugar y de forma
incondicional sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra
la República Democrática de Vietnam. Sólo después de un cese
incondicional de los bombardeos y de todos los demás actos de guerra
contra la República Democrática de Vietnam, podrán los dos países
iniciar conversaciones y dialogar sobre las cuestiones que nos afectan.
Los vietnamitas no se rendirán nunca ante la agresión, y no aceptarán conversaciones bajo la amenaza de las bombas.
Nuestra causa es absolutamente justa. Sólo cabe esperar que el gobierno de Estados Unidos actúe de forma racional.
Atentamente,
Ho Chi Min