Santiago de Liniers intima a Guillermo Carr Beresford antes de la reconquista. Invasiones inglesas al Virreinato del Río de la Plata. Agosto de 1806
Exmo. Señor:
Don Guillermo Carr Beresford
Don Guillermo Carr Beresford
La suerte de las armas es variable; hace poco más de un
mes que Vuestra Excelencia entró en esta capital, arrojándose con un
cortísimo número de tropas a atacar una inmensa población, a quien
seguramente faltó más la dirección que el valor para oponerse a su
intento, pero en el día, penetrada del más alto entusiasmo por sacudir
una dominación que le es odiosa, se halla pronta a demostrarle que el
valor que han mostrado los habitantes del Ferrol, de Canarias y de
Puerto Rico, no es extraño a los de Buenos Aires. Vengo a la cabeza de
tropas regladas muy superiores a las del mando de Vuestra Excelencia y
que no les ceden en instrucciones y disciplina. Mis fuerzas de mar van a
dominar las balizas y no le dejarán recursos para emprender una
retirada. La justa estimación debida al valor de Vuestra Excelencia, la
generosidad de la nación española y el horror que inspira a la
humanidad la destrucción de hombres, meros instrumentos de los que con
justicia o sin ella emprenden la guerra, me estimulan a dirigir a
Vuestra Excelencia este aviso, para que impuesto del peligro sin
recurso en que se encuentra, me exprese en el preciso término de quince
minutos, si se halla dispuesto al partido desesperado de librar sus
tropas a una total destrucción o al de entregarse a un enemigo
poderoso.
Nuestro Señor guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
Ejército español,
en las inmediaciones de Buenos Aires, 10 de agosto de 1806.
en las inmediaciones de Buenos Aires, 10 de agosto de 1806.
Santiago de Liniers.
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