Mi estimado Sr. Presidente. De acuerdo con lo que
le he manifestado al Sr. Pellegrini en recientes conversaciones sobre el
interés que me inspira el anhelo patriótico de V.E. por mejorar la
situación de la República en las difíciles circunstancias que atraviesa y
temiendo el propósito que muchas personas me atribuyen de pretender por
la segunda vez la primera magistratura de la Nación pudiera
obstaculizar en algo la libre acción de su gobierno, aprovecho esta
oportunidad para declarar al país por intermedio de V.E., como que he
hecho constante y categóricamente en mis conversaciones privadas que no
he aspirado ni aspiro a semejante honor, y que no acepto ni aceptaré
trabajo alguno en tal sentido.
Mi única aspiración en cuanto se
refiere a la futura elección presidencial es que la designación se
verifique al amparo de la más amplia libertad, respetándose leal y
verídicamente bajo el imperio de la constitución los derechos de todos y
de cada uno, y que al elegido por la voluntad nacional para suceder a
V.E., sea un ciudadano cuyos antecedentes conocidos y cuyos méritos
comprobados lo hagan digno de encarnar las nobles aspiraciones del
pueblo argentino y capaz de realizarlas.
Esperando que esta
declaración sincera pueda ser útil para mi país, al que he servido con
decisión y lealtad toda mi vida y para el cual estaré siempre dispuesto a
cualquier sacrificio, saludo a V.E. atentamente.
Julio A Roca.
Al Sr. Presidente de la República, Dr. Don Manuel Juárez Celman
17 de abril de 1890.
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